El Chapo, Joaquín Guzmán Loera, fue condenado a cadena perpetua más 30 años

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El capo habló finalmente en la corte, tal y como habían confirmado sus abogados y se quejó de las condiciones que vivió en la cárcel.

«Voy a agradecer señor juez que me permita dar unas palabras. Por favor primero que nada quiero dar las gracias a mi esposa mis hijas mis niñas por su apoyo incondicional durante este largo proceso», dijo el capo de capos.

Como se esperaba, Guzmán Loera se quejó de las condiciones que sufrió en la cárcel donde ha estado confinado desde que fue extraditado a EEUU desde México: «Como se sabe señor juez estado confinado durante 30 meses ha sido una gran tortura me he visto obligado a beber agua no higiénica todos los días. Se me ha negado ver la luz solar, el aire que entra no es fresco y me duele mi garganta y mi nariz. Para poder dormir tengo que tapar mis oídos con papel higiénico».

Agregó que sufrió una tortura cruel «lo peor que vivido en mi vida ha sido una falta de respeto… estamos en pleno siglo XXI, no se debe tratar de esa forma cruel e inhumana».

«Esperaba un juicio justo y que mi fama no fuera un factor en la administración de justicia, pero lo que pasó fue lo opuesto», se quejó.

No obstante, dio las gracias a los guardias de la cárcel por el buen trato «que me han ayudado aguantar esta gran tortura».

También se quejó de no haber podido tener contacto físico con los suyos y aunque se le quebró la voz, no lloró cuando se quejó de que «también a mi esposa se le ha negado el permiso que me visite, no pude abrazar a mis niñas».

Precisamente, la esposa del del narco arribó el miércoles al tribunal para la audiencia de sentencia de su marido, en Nueva York.

Emma Coronel Aispuro ingresó al tribunal fuertemente custodiado en Brooklyn, donde Guzmán conocerá su condena por dirigir una banda de tráfico de drogas.

Coronel asistió a las sesiones del juicio incluso cuando las declaraciones de testigos se referían a ella.

La esperada vista judicial podría ser su última oportunidad de hablar de forma pública antes de pasar el resto de su vida entre rejas en una prisión estadounidense de máxima seguridad. Guzmán, de 62 años, fue condenado en febr

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