La Unicef se pronuncia sobre sexualización de niños en medio de escándalos de Don Miguelo y Mami Jordan

SANTO DOMINGO. – El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se refirió hoy a los escándalos surgidos en el país por la exposición en redes sociales de niños y niñas de forma sexualizada.

El pronunciamiento de la organización se da momentos en que el exponente urbano Don Miguelo está detenido y será procesado por compartir en sus perfiles videos de niñas bailando uno de sus temas. Igualmente está siendo cuestionada «Mami Jordan», una figura en redes sociales que está en medio de la controversia por publicar videos en los que baila con su hijo de forma sexual.

Unicef asegura que estos videos que muestran a niños en situaciones en las que se les ha impuesto comportamientos sexuales de adultos en las expresiones, posturas o códigos de vestimentas, deben ser considerados con la debida gravedad.

“La hipersexualización de niños y niñas es una entrada para la normalización del abuso sexual, el matrimonio infantil y la explotación sexual. Y como tal, no puede ser aceptada bajo ningún concepto. No hay una excusa para disminuir la importancia y gravedad de esta situación”, agregó Rosa Elcarte, representante de Unicef en el país.

Corresponde a las autoridades nacionales tomar las medidas necesarias para proteger a los niños y a las niñas frente a la violación de este derecho incluyendo el cese inmediato de la situación que le dio origen, perseguir a quienes pudieran ser penalmente responsables de los delitos que se hubieran cometido, y reparar los daños que se hubiesen producido a niños.

Agregan en nota de prensa que la sociedad tiene una responsabilidad importante en condenar los hechos, no difundir el material por redes sociales, aumentando la revictimización y contribuyendo a la finalidad inicial de los adultos que generaron estos videos, y evitar la normalización o la relativización de la gravedad de estas violaciones de derechos.

Unicef asegura que debido al confinamiento, hay un mayor riesgo de que los niños, niñas y adolescentes sean testigos o sufran violencia y abuso.

“Es deber de todos estar atentos y vigilantes para evitar que estas situaciones ocurran, así como para denunciarlas y condenarlas”, concluyen.

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